vendredi 21 novembre 2008


La vida en un paso

Vivir la vida. La vida vivida. Dos puntos separados por algo más que un espacio físico. Uno de ellos en el pasado, que apenas recordamos. El otro extremo, igual o más borroso, que difícilmente identificamos. Principio y fin. La vida. Un camino que recorremos paso a paso.

En ese camino tenemos postas, compañeros, obstáculos, y miles de avatares. Algunas luces se apagan y otras resplandecen. Algunos amigos nacen y otros perecen.

Pepa Fernández. Puede sonar a personaje del TBO, o sea, de cómic. Pero es una reputada periodista de Radio Nacional de España. Conduce un programa los fines de semana, que emana sabiduría e inteligencia, entretenimiento al fin y al cabo, por todos sus poros. El otro día su labor fue premiada y pronunció estas palabras en su discurso:

Que cada paso sea una meta, y cada meta sea un paso”. Uno se pone a pensar. Quien diga que la perfección no existe, quizás se equivoque. Esta frase es tan categórica como redonda es la esfera que dibuja. Y uno decide indagar en su origen. En realidad da igual quien la haya inventado, porque seguramente se haya inspirado en algo precedente. Lo importante es que esta periodista se ha encargado de publicar esta realidad. En internet descubro que Pepa Fernández atribuye a un oyente esta frase. Pero no me detengo. Doy un paso más para llegar a la meta, y la meta se convierte en paso. La frase la pronunció un alemán llamado JohanN Peter. Y la frase original es la siguiente:

No basta dar pasos que puedan conducir hasta la meta; sino que cada paso sea una meta, sin dejar de ser un paso". (ECKERMAN, JOHANN PETER – ALEMAN)

¡Que razón tenías, querido Peter! Te cruzaste en mi camino, apunté la frase y decidí aprender de ella. Por lo tanto, no sirve ponerse metas inalcanzables en esta vida. Es mejor que las postas nos pillen a mano. Y que las postas sean en sí mismas metas de nuestro camino. Así iremos consiguiendo cosas, para avanzar poco a poco, sin plantearnos demasiado el futuro más lejano.

vendredi 17 octobre 2008

Manda pelotas, cuestión de sexo


¡OJO! No subestimen la importancia de este texto. Que sus ojos no pasen de largo, su mirada se centre en estas letras y su atención no se desvíe por unos segundos. Lo que les quiero decir es que estamos jodidos. Algunos pensábamos que la crisis económica pasaría de largo; sobre todo para aquellos que, como yo, no tenemos más de 12.000 euros en el banco. Resulta que ya nos van explicando, que la crisis afecta a todo slos sectores, banqueros, economistas, pequeños ahorradores, taxistas, carniceros... seguro que hasta la recaudación de los vagabundos se resiente últimamente.
No sólo eso, resulta que según el artículo publicado por el diario El Correo, "La crisis llega a la cama". No es que se vendan menos colchones, sino que "los urólogos han constatado un incremento de consultas por disfunción erectil". Ya ven, aumentan los infartos, disminuyen las sonrisas, y crece la impotencia. Y si tu almorrana supura más de lo debido, no busques más, la crisis castiga nuestro orto como nunca.
Pero la verdadera perla del artículo es la siguiente reflexión: "Dicen que el único placer al alcance de todo ser humano, rico o pobre, es el sexo. hace 27 años el sida amenazó con poner fin a esta situación. ¿Le dará la crisis económica la última puntilla"

mardi 9 septembre 2008

La picaresca


Exhimo de cualquier grado de culpabilidad a las almas que dejaron de leerme. Bien sea por aburrimiento, o por falta de constancia, asumo mi responsabilidad en el gradual abandono que ha sufrido este blog; y eso que estoy viviendo uno de los momentos que más me deberían de inspirar. Y así es. Pero no se da la circunstancia de que tenga continuamente acceso a internet durante este periplo mexicano. De hecho, intento de alejarme de las computadoras y salir a la calle lo máximo posible. Tiempo habrá de relatar lo vivido... pienso. Chiapas, Oaxaca, Palenque... ayer llegué al D.F. Siendo sincero, fue un buen subidón de adrenalina. Uno no es ajeno a las noticias, los secuestros, la delincuencia, los comentarios de los lugareños sobre la inseguridad, la corrupción policial, etc. Y justo al anochecer, me bajé del camión. Tenía que agarrar el metro, transbordar a otra línea, y contratar los servicios de un taxi. Todo salió perfecto para llegar a la casa de mi couch en el D.F. Pero... ¡Ojo! la picaresca del taxista me hizo gracia. La gente no está acostumbrada a dialogar, a charlar en las grandes ciudades. Todos desconfían de todo el mundo, o esa es la sensación que tengo. Y yo me dejé llevar, aún siendo consciente de este hecho. Hablamos de futbol y de otras cuestiones, le expliqué donde quería que me dejará, pero nos costó llegar hasta la dirección determinada. Y yo, me sentía agradecido, porque consideré que sin sus conocimientos de la zona quizás nunca hubiera llegado. Salí del taxi, y allí me estaba esperando el hijo de mi couch, Alejandro. Saqué las maletas y le pregunté al chofer cuanto costaba la carrera. La última vez que miré el taximetro marca como 40 pesitos. Cuando volví a asomarme, el conductor lo había puesto ya a cero y me respondió que habían sido 60.
- Pero si la última vez que miré marcaba 40... - le respondí.
- #¿¡! Quater - prosiguió el taxista - hemos dado un chingo de vueltas y note habrás dado cuenta que subía.
No discutí. Le miré y me resigné. Sabía que me ha jodido 20 pesos el muy pendejo. Pero me dio una lección. Me niego a fulminar el colegueo sincero y secuestrarlo en casa. Confío en que haya alguien que no quiera aprovecharse de mi. Eso sí, de momento, el grado de desconfianza hacia las personas ha aumentado. Que se le va a hacer...
Un abrazo y hasta pronto

mardi 26 août 2008

En México...

Poco se puede contar en tres minutos y medio. Es el tiempo que resta para que el ordenador de este ciber-café se apague y vuelva a salir a la calle; la calle de...Oaxaca. Unos días en México me han servido para ir "templando" mi percepción de este país. Entre los nervios, la incertidumbre, la indecisión... tampoco estos momentos estoy siendo muy productivo. Pero espero seguir escribiendo, seguir contando lo que veo en este blog. Si soy sincero, ya hay cientos de cosas que me han dejado sorprendido, miles de detalles que me han parecido realmente interesante. No sé preocupen, pronto tendrán noticias mías.
¡Hasta pronto!
10, 9, 8 7, ... ¡Desconex...

lundi 11 août 2008

Patrias y banderas en Pekín


Huérfano de colores patrióticos e himnos nacionales. Yo, y seguro que muchos millones de individuos mirando la televisión, leyendo las noticias y analizando con detalle las clasificaciones de los Juegos Olímpicos de Beijing, tienen la misma sensación que un servidor. ¿Cuál es mi bandera?

Resulta que no se me eriza la piel cuando veo desfilar a la delegación de España; ni tampoco la de Ghana, la de Bermudas, la de Bélgica…Ni mi autoestima se hincha cuando un esgrimista apabulla a un arrogante italiano y “nuestro” honor patrio-mediterráneo queda demostrado. Ni se me ponen los pelos de punta cuando cualquier atleta ganador de “X” distancia sube al podio y fija su mirada en el horizonte. Él deja que suene la melodía enlatada, interpretada por la mejor de las mejores bandas oficiales del país, piensa que es una desgracia que esos extraños músicos nunca se conmovieran disfrutando de los acordes de su himno, como él. Y sigue deleitándose juntos a sus compatriotas.

“Qué te pasa”, “No me creo que no sientas algo especial”… me espetarán algunos. Y yo, no dejaré de sentirme un alienígena en un planeta desconocido. ¿Estaré enfermo? ¿Tendré esa enfermedad de las personas insensibles? Y por eso sigo pensando, cual será mi Patria.

Porque sucede que el rojo y el amarillo no me dicen nada. Ni el rojo estrellado. Ni las barras rojiblancas (ojo, no confundir las del Athletic) salpicadas de azul. Sin embargo, sentado en mi sillón, existen otros elementos deportivos que consiguen mantenerme pegado al televisor. Por ejemplo, ver a la selección española de ciclismo. ¡Qué demostración de fraternidad! (De “buen rollo”). ¡Qué demostración de entrega desinteresada, de coordinación, potencia… sólo en casa me pongo a gritar. Esas son mis banderas, hechas de sensaciones, de atributos, de aptitudes y actitudes; y no simplemente de colores.

¿Qué o cual es mi Patria? El deporte sí es mi Patria. Una “patria” que despojo de cualquier significado nacionalista. Mejor lo reescribo. Desnudémoslo de conceptos economicistas, incluso de racistas. El deporte comienza por la humildad y llega al éxito personal, pasando por un largo sendero de tozudez, ambición y sacrificio.

Yo tengo mi propio ranking personal en el medallero. Samuel Sánchez ganó la primera para mi equipo. Conozco pocos deportistas, pero he tratado con bastantes. Si hay una persona que creo que se merece subirse a mi podium ese es el asturiano. Incluiré, pues, los metales que a mí me parezcan dignos de sumarse a la lista. Los que me hayan hecho vibrar, los que me demuestren que han sido merecidos y ganados con humildad. Los Chinos pueden tener más de doscientas, pero yo tengo las buenas.

lundi 28 juillet 2008

Próxima estación

Soñaba con un idílico amanecer. Que los pájaros pioneros me alegraran su mañana. Que los primeros viandantes se adelantaran a los ejecutivos tan rutinarios, tan productivos.
Soñaba con los primeros rayos de sol asomándose por el horizonte, destellos interrumpidos por alguna inoportuna nube que adornara el paraíso. Que los mendigos proseguieran su sueño y los coches retrasarán su ruido.

Asquerosamente rutinario amanacer que puntual ilumina nuestras vidas. El cielo está nublado. Siete y cuarenta. La tele repite, vomita constantemente la idéntica actualidad cada treinta minutos. Me asomo a la ventana y la predicción del tiempo acierta: "se mantienen las temperaturas y existe riesgo de precipitaciones en el noreste de la península".
Tarragona se despierta con una densa capa de nubes, blancas, grises, blancas y grises. Intespetivas brigadas de limpieza. Los camiones descargan el género. Nada se mueve, la ciudad continúa dormida. No hay objeto que rompa este silencio. Nadie excepto esos trabajadores de la frutería de la esquina. Una vez más, puntuales a su cita. A ritmo de mariachi descargan la fruta.

Soñaba con una ciudad que me abrazara en mi despedida. Soy yo quien la abrazo en esta vigilia. Nadie, o casi nadie, se atreve a negar el cariño de alguien que se lo otorga.
Soñaba con despedir este ciclo acordándome, homenajeando ante la pantalla a los elementos de este ciclo que apura sus últimos instantes. Tarragona. Soñaba con despedirme de todos y todas vosotras dedicándoos estas líneas. Gracias por leerme. Soñaba con cerrar el ciclo y quedarme tranquilo. Sólo faltaba sentarme y dejar que la inspiración (una falacia según algunos) siguiera su curso. Si las horas delante de este ordenador dieron su fruto, fue gracias a todo lo explico. Gracias a... los elementos de este ciclo.

Tengo un billete de ida. Parece que abandono. Reculo hasta la próxima estación. Espero seguir contando con la ilusión de sentirme algún día catapultado hasta otra experiencia. Volver a iniciar un ciclo, dejarme llevar, ponerme nervioso, excitarme con los nuevos encuentros, sentirme inseguro ante ciertas dificultades, llorar si es preciso... y volver a vivir otra etapa hasta cerrar un nuevo ciclo. Planear todo eso es lo que me impulsa a seguir vivo.

¡Hey! Quizás nunca se talarán árboles para que publique un libro. Quizás no llegue a tiempo. Mientras tanto, seguid acompañandome en este camino que como mi compañero dice, "es la novela de nuestra vida".

Muchas gracias, se baja el telón. Se acaba la función. Dejen los aplausos para otra ocasión.

Julen




Vine escribiendo