¡Abre los ojos idiota! Pero no pongas tus ojos más haya del horizonte que abarca tu mirada. Estoy aquí, aquí mismo. Más cerca de lo que tú te piensas. Puedes estar rodeado de personas y sentirte solo, desamparado. Puedes tener la sensación de que el gritar no te servirá de nada, porque nadie se sobresalta alrededor tuyo. Puedes investigar, mirar, y seguir sintiéndote alienado. Pero no se trata de seguir buscando, sino de identificar lo que tienes entre manos, de investigarlo, cuidarlo, mirarlo, manosearlo como es debido. Puede que esté aquí mismo, y todavía sientas su presencia como un ser extraño. Seguro, te atormentas porque tu búsqueda no tuvo éxito; pero no eres capaz de escrutar correctamente lo que te encontraste en tu camino. Incapaz de disfrutarlo.
Las personas nos dan la oportunidad de recorrer ese largo sendero.
No merece prolongar la búsqueda eternamente; o sí, ¿quién sabe? Deja de pensar en ti, en tus problemas; relájate y concéntrate en lo que te están contando. Puede que en esas palabras se esconda una historia digna de ser escuchada; seguro. Puede que la historia deseada, el fragmento del puzzle, esté pasando por delante de tus ojos en estos momentos. No pierdas la oportunidad de completar, sentirte satisfecho. Haz que la vida del prójimo forme parte de tu historia y vaya participando en la escritura de tu novela.
Quizás te sea difícil desprenderte de esos prismáticos que visten tu mirada, queriendo acercar los horizontes lejanos y romper los límites que marcan a lo lejos las montañas. Quizás intentes mirar más allá y te sientas inútil, sin poder percibir el aroma de alguien que está a tu lado; sin poder sentir sus caricias; sin palpar sus manos; Quizás merezca la pena escuchar el susurro de alguien que está a tu lado.
¡Abre los ojos idiota! Pero no pongas tus ojos más haya del horizonte que abarca tu mirada. Estoy aquí, aquí mismo. Más cerca de lo que tú te piensas.
Tu novela, mi novela. No vendrán de tierras lejanas para abrirnos las páginas de este libro y rellenarlo con aventuras inolvidables. Hagamos que los actores se acerquen a nosotros y convirtámoslos en protagonistas. O aún mejor, dejemos que aquellas personas que ya tenemos a nuestro alrededor empuñen la espada, la pluma, y participen en la novela de nuestras vidas.
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mercredi 23 juillet 2008
mercredi 16 juillet 2008
La sociedad del riesgo. Parte I

“A decir verdad, la subida de los precios de la gasolina beneficia al medio ambiente”
Ulrich Beck, sociólogo (El País, 16 de julio de 2008).
Existen cosas inexplicables, y cosas difícilmente comprensibles. Por muy interiorizadas que las tengamos, por muy socializadas que estén, por muchas veces que alguien nos las haya explicado... hay cosas que son inaccesibles para nuestra mente. Cuántas veces nos habrá pasado que tras haber escuchado doscientas veces una palabra sepamos dónde utilizarla, pero desconozcamos el significado exacto de la misma. Quizás la estemos utilizando de manera incorrecta.
Pongamos otro caso, por ejemplo, una de esas preguntas que me hice en mi pubertad. Mi tío se pasó una mañana entera intentando explicarme cómo funcionaba La Bolsa (de valores). Tenía la sensación de que aquello era como echar una quiniela, un juego, casi un sorteo, en el que algunos se hacían millonarios gracias a un poco de pericia y grandes dosis de fortuna. Escuché una y otra vez la explicación, pero seguí sin tenerlo muy claro.
Era tan inocente que la ecuación que dibujaba mi mente era la siguiente: si en el mundo existe un capital de recursos de, pongamos, 100 unidades, esas unidades se distribuirán en función de quién tenga más o menos suerte (y ojo crítico para adivinar el resultado de la apuesta). Es decir, si las empresas de la bolsa española aumentan su valor en bolsa, será porque han conseguido reunir más capital, más recursos que sus competidoras. Teniendo en cuenta que los recursos naturales (que a la postre son los que generan beneficios económicos) son limitados y cuantificables, la bolsa lo único que hacía era repartir entre los distintos países la riqueza económica. En definitica, pensaba que el enriquecimiento de unos estaba directamente relacionado con el empobrecimiento de otros. Mi tío se empeñaba en decirme que estaba equivocado.
Desde aquella conversación he visto que nuestro bienestar ha ido en aumento año tras año. La bolsa ha subido, las economías mundiales de los países desarrollados han mejorado... pero era evidente que este impulso desarrollista tenía que explotar en algún momento. Al fin y al cabo, la tésis apuntada más arriba se ha confirmado. Hemos descubierto que la explotación del medio ambiente por parte del ser humano capitalista tiene límite. Las grandes empresas contructoras, energéticas, químicas, etc. se han enriquecido gracias a la sobreexplotación del planeta. Ahora ya sabemos quien ha ido restando sus unidades: la naturaleza.
El deterioro de la naturaleza, el lugar que pisamos y habitamos, amenaza con hacer de nuestra existencia una agonía. Ulrich Beck lleva años catalogando la sociedad contemporánea como “la sociedad del riesgo”. Vemos peligros por todas partes. Nuestros dirigentes se muestran dispuestos a salvarnos de ellos, se empeñan en mostrarse como agentes capacitados. ¿Pero muerto el peligro, para qué servirían los políticos? En el fondo, les interesa que la amenaza esté ahí, para seguir salvándonos de ella, por lo menos mediante los discursos.
mercredi 9 juillet 2008
Crisis creativa
Vuelve a escribir tras un periodo de inactividad. El escritor, el poeta, el artista al fin y al cabo, supera el tiempo de crisis y vuelve a crear. Momentos de crisis ineludibles, que paralizan nuestras herramientas, solidifican la pintura de nuestros pinceles, congela nuestros dedos o seca la tinta de nuestras plumas.
Fíjense, tan fácil como sentarse a escribir. Mantener el jodido culo quieto durante un instante, dejar que mi mente envíe órdenes y mis manos las ejecuten. El tiempo es estéril ante las sacudidas de la crisis.
Una, dos, tres semanas de inactividad. Hubieran podido ser cuatro, o cinco; o una eternidad, si no llega a ser por estas líneas. La crisis me ha atrapado y no me ha dejado articular palabra. Espero no haberos perdido en todo este tiempo.
La mierda de rutina alimenta nuestras almas. La rutina que nos convierte en fieras enjauladas dentro de un universo de libertad camuflada. Necesito la rutina, las pautas, para sentarme y crear. ¡Qué paradoja! Necesito fragmentar el día, controlar el tiempo, ubicarme en mi espacio, mi fragmento de espacio a la fuerza familiar… para creerme y sentirme concentrado y escupir verdad.
Llevo un mes paralizado por la ausencia de mi compañera la rutina. Llevo un mes pensando en qué puedo pensar. Llevo un mes escudriñando en las historias del pasado y planificando el futuro. Llevo un mes concentrando mis sentidos y buscar algo en lo que preocuparme. Llevo un mes paralizado, sin sentir, sin reír, sin llorar, sin vivir. Un mes blanco, pero necesario.
Pensad sobre las rutinas personales: las pautas de nuestra vida, las obligaciones y diversiones que hacen que nuestro ser viva de una manera o de otra. Analizarlas, pensad en ella, y quizás os deís cuenta de que llegó el día de cambiar de rumbo. O no, quien sabe.
Un abrazo
Julen
Fíjense, tan fácil como sentarse a escribir. Mantener el jodido culo quieto durante un instante, dejar que mi mente envíe órdenes y mis manos las ejecuten. El tiempo es estéril ante las sacudidas de la crisis.
Una, dos, tres semanas de inactividad. Hubieran podido ser cuatro, o cinco; o una eternidad, si no llega a ser por estas líneas. La crisis me ha atrapado y no me ha dejado articular palabra. Espero no haberos perdido en todo este tiempo.
La mierda de rutina alimenta nuestras almas. La rutina que nos convierte en fieras enjauladas dentro de un universo de libertad camuflada. Necesito la rutina, las pautas, para sentarme y crear. ¡Qué paradoja! Necesito fragmentar el día, controlar el tiempo, ubicarme en mi espacio, mi fragmento de espacio a la fuerza familiar… para creerme y sentirme concentrado y escupir verdad.
Llevo un mes paralizado por la ausencia de mi compañera la rutina. Llevo un mes pensando en qué puedo pensar. Llevo un mes escudriñando en las historias del pasado y planificando el futuro. Llevo un mes concentrando mis sentidos y buscar algo en lo que preocuparme. Llevo un mes paralizado, sin sentir, sin reír, sin llorar, sin vivir. Un mes blanco, pero necesario.
Pensad sobre las rutinas personales: las pautas de nuestra vida, las obligaciones y diversiones que hacen que nuestro ser viva de una manera o de otra. Analizarlas, pensad en ella, y quizás os deís cuenta de que llegó el día de cambiar de rumbo. O no, quien sabe.
Un abrazo
Julen
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